El Dr. Jim Radcliffe se enfrenta a una segunda cirugía, honrado por Papúa Nueva Guinea por su legado de servicio

Gina Grate Pottenger
Monday, September 8, 2014
ImageEl Dr. Jim Radcliffe (izquierda en la foto), un cirujano misionero en el Hospital Nazareno de Kudjip, Papúa Nueva Guinea, comenzó a darse cuenta este año que sus niveles de energía se encontraban más bajos que de costumbre. Los días de mucho trabajo lo agotaban como nunca antes. Y un día, mientras que caminaba cuesta arriba en un cerro, sintió que se quedaba sin aliento.
 
Jim se hizo observar por un colega y descubrió que su corazón se había agrandado debido a una deficiencia cardíaca congestiva. Su médico temía que él ya hubiera tenido un ataque cardíaco.
 
Jim y su esposa, Kathy, ya tenían fecha de regreso a los Estados Unidos para acompañar a un grupo de hijos de misioneros que competirían en un concurso de preguntas y respuestas bíblicas en Trevecca Nazarene University. Cuando llegaron, Jim se hizo más pruebas y así fue que se encontró un tumor adrenal, de modo que se le prescribió un plan de tratamiento para el mismo.
 
El 17 de julio, Jim se sometió a una importante cirugía cardíaca de la cual se encuentra en recuperación. Él tendrá otra cirugía el 9 de setiembre para extirpar el tumor adrenal y así determinar si éste es benigno o maligno.
 
Durante el correr de todas estas emergencias médicas inesperadas, Jim se ha reconfortado al saber que cuenta con el apoyo y las oraciones de la Iglesia del Nazareno mundial, así como del liderazgo de la iglesia, y de que está cubierto por el plan médico misionero de la denominación.
 
“Ha sido muy reconfortante saber que esto no significará una devastante tragedia financiera para mi familia”, dijo él. “Es tremendamente reconfortante saber que puedo recibir la mejor atención médica para que pueda continuar llevando adelante mi llamado cuando y donde Dios quiera utilizarnos luego de que hayamos pasado por esto. Así que eso realmente ha eliminado la ansiedad ante la situación, así como lo han hecho las oraciones de nuestros miembros de iglesia, lo cual ha sido gratificante”.
 
ImageUna comunidad que retribuye
Mientras tanto, en Papúa Nueva Guinea, cientos de personas, familias, aldeas, centros de salud, e incluso escuelas, negocios, y representantes del gobierno local han estado haciendo contribuciones para cubrir los gastos a realizar por parte de Jim para cubrir ciertos tratamientos médicos. Estas donaciones sacrificadas "expresan un profundo aprecio por el Dr. Jim y sus muchos años de servicio al pueblo de Papúa Nueva Guinea", escribió la misionera Joani Goossens.
 
“Una señora vino a mi oficina luego de viajar sola durante más de una hora, ya que el Dr. Jim había salvado la vida de su esposo al realizar una muy necesaria cirugía”, escribió Goossens. “Cuando se enteraron acerca de la salud del Dr. Jim y de que necesitaría cirugía, ellos quisieron ayudar para mostrar su aprecio por lo que él había hecho en su tiempo de necesidad. Su esposo tenía asuntos que atender en la ciudad capital de Port Moresby, pero su familia no quería perderse la oportunidad de ofrendar, de modo que ella se presentó sola a pesar de que debía viajar sin compañía”.
 
PJ, un enfermero anestesista en el Hospital Nazareno, sintió un "movimiento dentro de su espíritu" cuando se enteró de que Jim necesitaría cirugía. Él le pidió a algunos amigos que oraran con él en cuanto a lo que Dios quería que ellos hicieran al respecto. Al día siguiente ellos vieron un anuncio acerca de la cirugía de Jim en el diario local, de modo que se comunicaron con gente de la comunidad en cuanto a la situación de Jim. La gente comenzó a responder.
 
Las donaciones recolectadas en las calles durante un día llegaron a un total de $6.000 (dólares americanos) según reportó Baru, administrador del hospital. Luego fueron recibidos otros 9.000 dólares de la comunidad. En la estación misionera nazarena que se encuentra junto al hospital donde Jim había servido durante 29 años, la gente del vecindario donó otros 5.900 dólares. Un líder de la comunidad donó 831 dólares y varios negocios contribuyeron otros 2.000. Un miembro del parlamento ofrendó más de 8.000 dólares. El gobierno provincial de Jiwaka también se encuentra recaudando fondos para Jim.
 
“Hace unas semanas se realizó un evento en nuestro mercado local, que fue organizado por los líderes de dos tribus del área. Uno de los líderes se había mostrado como antagonista del hospital y de la misión durante el correr de los años, pero recientemente se había entregado a Cristo durante un servicio de avivamiento, y había estado en un grupo pequeño liderado por el Dr. Jim para discipular a los nuevos creyentes”, escribió Goossens. “Él era quien apoyaba más vocalmente al Dr. Jim y su ministerio durante el evento. Ha sido impresionante ver las entregas de hasta 2 kina (0,80 dólares americanos) por parte de personas que son principalmente granjeros de subsistencia”.
 
“Dios está haciendo milagros aquí y nosotros lo alabamos por la manera en que la gente se está moviendo, tanto cristianos como no cristianos que están ofrendando debido a su compasión y su profundo amor por ti y tu ministerio durante 29 años aquí”, le escribió Baru a Jim en agosto.
 
ImageDónde comenzó todo
Jim y Kathy escucharon y obedecieron el llamado de Dios desde una temprana edad para convertirse en doctores misioneros cuando bien podían haber seguido carreras médicas lucrativas en los Estados Unidos.
 
El padre de Jim era un pastor nazareno, así que él fue expuesto frecuentemente a misioneros durante su crianza, ya que ellos a menudo hablaban en su iglesia y se quedaban en su casa.
 
“Mis primeros recuerdos de mi llamado son de cuando tenía 8 años y me encontraba leyendo los libros misioneros de MNI, así como también escuchando a los misioneros", dijo él. “Le entregué mi vida a Jesús y le dije que sería un misionero”.
 
Kathy también escuchó el llamado de Dios a las misiones cuando era niña, al leer los libros anuales de Misiones Nazarenas Internacionales y al escuchar a misioneros hablar en su iglesia. Ambos concurrieron a diferentes campamentos para jóvenes donde Dios confirmó sus llamados cuando ellos ya eran más maduros, y luego una vez más cuando participaron en forma separada de viajes misioneros mientras que concurrían a Mount Vernon Nazarene University (en aquél entonces Mount Vernon Nazarene College).
 
Jim estaba interesado en las ciencias, y se emocionaba con las historias de cómo Jesús sanó las enfermedades de la gente como parte de su ministerio. Él oraba por que si el deseo de Dios era el de que él se convirtiera en un doctor misionero, que entonces Dios lo ayudaría a entrar en la escuela de medicina.
 
Kathy completó un título asociado en Mount Vernon y luego completó un título de dietista médica en Ohio State University. Luego de graduarse de Mount Vernon, Jim fue aceptado en la escuela médica de Ohio State University.
 
Durante la escuela médica, Jim pasó 10 semanas en el Hospital Nazareno en Kudjip, lo cual una vez más ayudó a confirmar que él eventualmente fuera allí para servir como misionero. Él pudo observar que ellos no tenían  cirujano y que tenían que enviar a quienes necesitaban atención quirúrgica a hospitales gubernamentales o al extranjero. Así fue que decidió convertirse en cirujano.
 
La pareja permaneció en los Estados Unidos durante cinco años para recibir capacitación para realizar cirugía y para llevar a cabo un año de práctica privada en la ciudad natal de Kathy en Xenia, Ohio. Ellos pudieron pagar sus préstamos estudiantiles y Jim pudo completar exitosamente sus exámenes de cirugía durante ese año, antes de su partida hacia Papúa Nueva Guinea.
 
Desde entonces han servido durante 29 años en la comunidad nazarena de Kudjip, en las tierras altas de Papúa Nueva Guinea, donde han criado a seis hijos, todos sirviendo al Reino y dos de quienes piensan volver a Kudjip este año para servir como misioneros de igual manera.
 
Legado
Ben Radcliffe y su esposa Katherine han completado su capacitación médica en cirugía y medicina familiar respectivamente y tienen planes de servir en el hospital de Kudjip, mientras que Priscilla Radcliffe acaba de graduarse con un título en idioma inglés y piensa ser maestra voluntaria en la escuela misionera en Kudjip.
 
Jim dijo que el temprano llamamiento de Dios en sus vidas hizo posible que resistieran las tentaciones de la seguridad financiera en los Estados Unidos mediante una carrera de más alto salario.
 
“A lo largo de nuestra capacitación, nuestro objetivo fue el de ser médicos misioneros, así que jamás fue una gran tentación. Yo diría que Dios ha probado su escritura, la cual dice que Él nos recompensará cien veces si dejamos nuestras casas, tierras, padres o hijos”, dijo Jim. “Tenemos cientos de hogares en los Estados Unidos donde los nazarenos nos dan la bienvenida y nos permiten alojarnos. Dios nos ha provisto de lugares donde vivir, vehículos para movilizarnos, una educación maravillosa en nuestras universidades nazarenas para cinco de nuestros hijos... Y uno de ellos aun está en la secundaria. Dios ha sido fiel a su palabra”.
 
Gracias a los nazarenos que ofrendan generosamente para la atención médica de misioneros, y gracias al Fondo de Evangelismo Mundial, Jim Radcliffe y muchos otros misioneros alrededor del mundo se benefician de la tranquilidad que les brinda el que tanto ellos como sus familias estén cubiertos no tan sólo durante chequeos médicos y visitas de rutina, sino que también durante grandes crisis de salud.