Derribando las Paredes en Honduras

Richard Gammill
Wednesday, March 9, 2016
ImageComenzó como varios salones de clase que ministraban a 20 niños y jóvenes. Luego se convirtió en una cancha de fútbol que alcanzaba a 160 jóvenes del vecindario. La pasión de un pastor y la voz de Dios dieron lugar al cambio.
 
Cristian Juarez es pastor de la Iglesia del Nazareno Tres de Mayo en Tegucigalpa, la capital de Honduras. Él era un hombre con una visión. Como la mayoría de los hondureños, el pastor Cristian es un entusiasta del fútbol pero además tiene pasión por ministrar a los jóvenes. La combinación de estas dos pasiones es el comienzo de nuestra historia.
 
Cristian tuvo la visión de crear una cancha de fútbol cerca de su iglesia de Tres de Mayo, donde él podría invitar a los jóvenes de su vecindario para que fueran a jugar. La iglesia ocupa un edificio de dos plantas. El segundo nivel contiene un moderno y cómodo santuario. El nivel de bajo se encontraba dividido en salones de escuela dominical, con un promedio de 20 niños en concurrencia. Durante dos años, él se dedicó a buscar un predio no muy costoso en las cercanías. Dos iglesias nazarenas en los Estados Unidos estaban listas para apoyar este proyecto si se encontraba un lugar apropiado. Al no encontrar nada, una de las iglesias decidió ofrecer su apoyo a otro proyecto.
 
Parecía que su sueño había llegado a su fin. Entonces, una mañana durante su tiempo devocional él sintió que Dios le hablaba. Esto es lo que él oyó “Utiliza lo que ya tienes. Deshazte de los salones y crea el espacio necesario para una cancha de fútbol.”
 
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El pastor se vio deslumbrado por la idea. Él se dirigió a la junta de su iglesia con esta nueva visión y ellos también se vieron sorprendidos. “Nuestros salones tienen tan solo tres años de construidos. Son muy atractivos; ¿por qué habríamos de deshacernos de ellos?”
 
Él se dirigió ante su padre, quien lo ayudaba en el ministerio. El señor Juarez también pensó que se trataba de una idea ridícula. “¿Estás seguro de que lo que escuchaste era la voz de Dios?”
 
Sintiéndose rechazado, él pasó tiempo en oración, buscando la certeza de la voluntad de Dios. Él volvió a presentarse ante la junta y ante su padre. “De veras creo que Dios nos está dirigiendo a hacer esto por el bien de los jóvenes de nuestro vecindario.” A pesar de mantener su escepticismo, la junta y su padre aprobaron el proyecto radical y se pusieron de acuerdo en ofrecer su apoyo. Las paredes de los salones desaparecieron y fueron reemplazadas por césped artificial y por arcos.
 
Los jóvenes hondureños siempre están buscando lugares donde jugar al fútbol. En 2013, cuando la invitación del pastor Cristian fue compartida en el vecindario, veinticuatro jugadores se presentaron. Durate el primer año él contó con tres equipos de ocho jugadores cada uno, los cuales participaban del ministerio. Durante los siguientes dos años, el ministerio creció rápidamente. Hoy en día, a tres años de comenzar el ministerio, más de 160 jóvenes se atan los botines cada semana para jugar al fútbol en el lugar donde una vez existieron paredes.
 
La iglesia considera esta liga como una forma de alcance. Los atletas no tienen por qué ser cristianos, pero se compromenten a concurrir a un servicio para jóvenes cada jueves por la noche. Los jugadores escuchan del evangelio durante la adoración del jueves por la noche y comparten durante devocionales en grupo los días de juego.
 
Antes de que las paredes cayeran, 20 niños y jóvenes concurrían a la escuela dominical. Ahora, más de 160 jóvenes que antes estaban fuera del alcance de la iglesia reciben el evangelio. Sin embargo, esto no termina aquí. El pastor Cristian se encuentra alcanzando activamente a los vecindarios donde viven sus jugadores y ha establecido seis puntos de predicación. Él también dirige una liga de adultos en una cancha de fútbol que se encuentra a pocas cuadras del mercado central, en el centro de la ciudad. A través de esa liga, Cristian ministra a más de 200 hombres cada semana. El amor del pastor Cristian por la juventud y por el fútbol se ha combinado para crear un enorme campo de testimonio y ministerio.
 
ImageExisten 25 iglesias nazarenas en la zona metropolitana de Tegucigalpa, la cual es notoria por su violencia y su crimen. Cientos de niños y jóvenes hondureños han huído hacia los Estados Unidos. Al darse a conocer el éxito del ministerio del pastor Cristian, muchas de estas iglesias han decidido establecer un ministerio de fútbol como manera dinámica de alcanzar a la juventud en riesgo.
 
Tres de Mayo es la primer iglesia nazarena en Honduras en emplear una cancha de fútbol dentro de sus premisas como herramienta evangelística. Esto está por cambiar. El liderazgo de la iglesia en Honduras piensa replicar este ministerio a través de todo el país. Casi una docena de iglesias hondureñas cuentan con propiedad que permitiría construir el mismo tipo de cancha de fútbol como la que se utiliza en Tres de Mayo. Otras iglesias necesitarán encontrar propiedades cercanas que sean apropiadas y poco costosas.
 
Los dos distritos de Honduras están buscando a iglesias (y distritos) en América del Norte para colaborar junto a ellos y ayudarlos a hacer de esta visión una realidad. El concepto es el de organizar ligas de equipos juveniles durante el día y permitir que equipos de adultos alquilen las canchas por la noche. Una vez establecidos, cada centro de fútbol podría ser autosustentable e incluso podría llegar a sustentar a otros tipos de ministerios de compasión.
 
Jason Courtney, coordinador de Trabajo y Testimonio, sigue de cerca este emprendimiento. Él calcula que la construcción de cada cancha de fútbol costará unos $10 mil (dólares americanos) en lo referente a materiales de construcción, luces y equipamiento. Él está buscando equipos de Trabajo y Testimonio para apoyar este proyecto.
 
Vea un video acerca de este ministerio.
-- Traducido por Ed Brussa.