De iglesia hogareña a líderes de educación

Gina Grate Pottenger
Sunday, April 3, 2016
Cuando ella tenía 6 años de edad, Rut se encontró sentada a la mesa de su cocina haciendo su tarea domiciliaria y por primera vez se puso a contemplar acerca del sentido de su vida.
 
Todo comenzó cuando ella se puso a pensar acerca de lo que haría al terminar con su tarea. Sus pensamientos comenzaron a fluir mientras que ella se imaginaba a sí misma comiendo la cena y retirándose a su habitación para dormir, despertándose al día siguiente para ir a la escuela, volviendo a casa para hacer su tarea y luego comenzar el ciclo una vez más. Ella se dio cuenta de que esa sería su rutina diaria hasta el día en que se graduara de la escuela secundaria.
 
“¿Y después de eso, qué haré?” Rut recuerda hacerse esa pregunta. “Conseguiré un trabajo, quizás me case. Luego tendré un hijo y ese hijo hará lo mismo que yo: se sentará a hacer su tarea. Éste fue un momento muy triste: me di cuenta que la vida no tiene sentido. Es en vano.”
 
Cuatro años más tarde, a los 10 años de edad, ella se enteró de que su vida tenía un propósito hermoso y significante.
 
Su hermana mayor, quien era atea, se fue de viaje junto con una amiga que era cristiana y durante el trayecto ella compartió con la hermana de Rut acerca de Jesús.
 
“Cuando ella regresó, me acuerdo que eran las 5 de la mañana. Ella golpeó a la puerta y yo me levanté. Ella estaba parada a la puerta con una sonrisa radiante. Me dijo, ‘Hermana, ¿sabes qué? Encontré a Dios. Su nombre es Jesús.’”
 
Rut jamás en su vida había escuchado una historia bíblica. Ella jamás había escuchado el nombre, “Jesus.”
 
Image“Cuando escuché ese nombre, supe inmediatamente que era la respuesta a la pregunta que me hice cuando tenía 6 años. Esa era la clave. Entonces supe que ese era el significado de mi vida.”
 
La hermana de Rut preguntó, “¿Quieres conocerlo?”
 
“Yo dije, ‘¡Por supuesto que sí!’ En ese momento tomé la decisión de servirle.”
 
Su hermana le dio una Biblia. Ese día, ellas le contaron a su madre acerca de Jesús y ella felizmente siguió el ejemplo de sus hijas y recibió a Cristo.
 
Su padre era un ingeniero que ponía su fe en la ciencia. Pero tres años más tarde el testimonio de ellas hizo que él también aceptara a Cristo.
 
La familia no sabía a dónde ir para recibir discipulado. Ellos no tenían conocimiento de iglesia alguna en su ciudad.
 
“Si deseas tener una iglesia, tú debes empezar una,” dice Rut. “Tú compartes el evangelio y luego te reúnes. Nosotros leemos la Biblia pero siempre nos encontramos con pasajes que no comprendemos. Entonces los salteamos y esperamos al momento en que el Espíritu Santo nos enseñe su significado.”
 
Cuando se hacen entrar de contrabando libros teológicos a nuestro país, los grupos se los pasan entre ellos como copias invalubles. Las personas que desean poseer pasajes específicos hacen copias a mano antes de hacer circular los libros.
 
“Sentí que era una hermosa experiencia, incluso a pesar de que no contábamos con esos recursos. Dios estaba allí todo el tiempo. Él sostenía mi mano.”
 
En su ciudad comenzó un movimiento de iglesia. En un fin de semana típico se bautizaban hasta 20 personas. En cierta ocasión se bautizaron 60.
 
Cuando Rut se graduó de la universidad y comenzó a enseñar, ella conoció a una pareja de misioneros con quienes su hermana se había puesto en contacto. A través de ellos, Rut se enteró de un seminario nazareno en otro país. Ella sintió que Dios la guiaba a estudiar allí para más tarde regresar a su hogar y continuar sirviéndole.
 
En el seminario, Rut conoció a Marcos. Él era un estudiante extranjero que se preparaba para ser misionero. Su relación se formó rápidamente y poco tiempo después ellos se casaron. Luego de culminar sus estudios, ellos se mudaron al país de Rut y comenzaron una familia.
 
Ellos estaban en contacto con otra familia nazarena que había estado ofreciendo clases de educación bíblica para personas trabajadoras durante los fines de semana. Las dos parejas se pusieron de acuerdo en trabajar juntos, pero poco tiempo después de que Marcos y Rut llegaran la otra familia renunció, de modo que Marcos y Rut se hicieron cargo. En los últimos cinco años ellos han graduado a 65 personas. Ellos llevan a presentadores del exterior, lo cual provee una amplia variedad de perspectivas y conocimiento, así como diferentes trasfondos culturales.
 
Image“Los cristianos de este país han estado desconectados de los cristianos en otras partes del mundo,” dice Rut. “Dentro del aula, algo que realmente toca sus corazones es el ver a profesores con diferentes colores de piel hablando inglés con diferentes acentos y provenientes de diferentes trasfondos – cómo crecieron y cuándo recibieron su llamado, así como qué tipo de trabajo tenían antes. Esas historias verdaderamente los llena de ánimo. Ellos han dicho que una de sus cosas favoritas no tiene que ver simplemente con los cursos, sino que son las historias de los profesores – el ver que Dios está con cada nación del mundo y ver que Él verdaderamente utiliza a todos sin importar su pasado.”
 
Debido a que muchos cristianos en el país han desarrollado su fe con cualquier material que hayan podido obtener, muchos no tienen una “posición teológica clara,” dice Rut. “El programa de educación nazarena presenta la teología wesleyana-arminiana a los estudiantes, muchos de quienes jamás han sido expuestos a la misma, y el mensaje de santidad está transformando las vidas de los estudiantes,” cuenta Marcos.
 
Cíntia atendió al programa en 2011. Ella venía de una familia cristiana nominal y se unió al programa para aprender más acerca de su fe, pero hasta ese entonces se había sentido satisfecha solamente concurriendo a la iglesia los domingos, siendo éste su mayor compromiso con Dios.
 
A la mitad de su curso de un año, ella le admitió a Rut que, en cuanto a su vida espiritual, ella se sentía como un hámster corriendo dentro de una rueda sin llegar a ningún lugar. Rut le preguntó si alguna vez había entregado su vida completamente a Jesús y si lo había invitado a ser el Señor de su vida.
 
“No, no puedo hacerlo,” respondió Cíntia.
 
“¿Por qué no?” le preguntó Rut.
 
“Porque me temo que Dios me llamará y no podré vivir una vida comfortable, no podré comprar ropas hermosas. Seré pobre. Y seguramente me case con alguien que terminará haciéndose pastor.”
 
Rut le dijo a Cíntia que ella no tenía que entregarse completamente a Dios, pero que esa decisión resultaría en un sentir continuo de estancamiento en su fe.
 
“¿Quieres poder avanzar?” preguntó Rut. Cíntia dijo que sí. Entonces ellas oraron juntas y Cíntia le dijo a Dios que ella debía entregarse por completo a Él.
 
Luego de que oraran, la vida de Cíntia se convirtió en un desastre, “pero era un buen desastre. Dios comenzó a batir esas aguas. Ella había pasado por varios momentos difíciles, pero había comenzado a confiar en Él. Ella estaba cambiando. Hoy en día ella es muy dedicada.”
 
ImageCíntia se casó con otro estudiante teológico, quien ahora sirve en un ministerio laico ocupándose de seis o siete grupos hogareños. Cíntia también tiene pasión por cuidar de los creyentes jóvenes.
 
Cada año, cuando el curso vuelve a comenzar, los miembros del grupo de estudiantes nuevo se sienten como extraños. A veces el aula se convierte en un lugar de tensión, ya que los estudiantes se enfrentan con varias personalidades y opiniones diferentes. Pero durante el correr del año, el grupo se acerca y desarrolla unidad.
 
Una pareja tomó la clase en forma conjunta. Ellos habían tenido dificultad para concebir y habían experimentado al menos un aborto natural. Cuando la clase estudió los sacramentos, ellos decidieron ungir a la pareja y orar por que concibieran.
 
La pareja concibió. Pero cerca del fin del programa, la esposa, Melissa, comenzó a experimentar señales de otro aborto. Ella se dirigió al hospital y su embarazo se encontraba en un grado tal de peligro que los doctores sugirieron que tuviera un aborto para poder salvar su propia vida. Los demás estudiantes se vieron muy preocupados y perturbados. Ellos oraron fervorosamente por Melissa, la visitaron y demostraron su cuidado en otras maneras.
 
La noche en que ella dio a luz a un bebé saludable, toda la clase se puso de rodillas y oró.
 
La madre de Melissa no era creyente, pero luego de ver al grupo de estudiantes – quienes no tenían relación alguna con la familia – acercarse para recomfortar a su hija y trayendo artículos prácticos así como llevándola a realizarse sus chequeos médicos, dijo, “Jamás he visto a nadie que amara a mi hija de la manera en que lo vi en ese entonces. Si ésta es la manera en que su Dios los ama, entonces este Dios debe ser muy bueno y cariñoso.”
 
La madre de Melissa es ahora una creyente en Jesús.
 
Marcos pide que se ore por la obra de crecimiento y desarrollo del programa de educación teológica, y también pide oración por los estudiantes graduados, quienes se encuentran esparcidos por todo el país y muchos se encuentran involucrados en diferentes formas de ministerio cristiano.