Editor´s note:  David del Angel de Monterrey, Nuevo León, vivió en España los últimos dos años.  Participó en la primera ola experimental de misioneros voluntarios de las regiones de América del Sur (SAM) y de Méjico y América Central (MAC) y fue  enviado a España a través del Proyecto Caleb.  Ocho misioneros en total fueron seleccionados para asistir al avance de la iglesia en Europa occidental.  Para conocer mas acerca de este proyecto y sus resultados, lea el artículo en NCN NEWS.

David del Angel habló con la revista
Engage acerca de sus experiencias en España  y sus planes al presente después de haber regresado a su hogar en Méjico, a su iglesia, a la Iglesia del Nazareno Templo Shalom cerca de Monterrey, Nuevo Leon.

Engage:  ¿Cuándo  entendiste que Dios te estaba llamando a las misiones?

Del Angel: Desde el día que acepté a Cristo,  supe que Dios me estaba llamando a las misiones porque fue en un viaje misionero en el que yo acepté a Cristo como mi Salvador.

Engage: ¿Cuál fue tu reacción al llamado?

Del Angel:  Fui a estudiar al Seminario Nazareno.  Deseaba encontrar una escuela de misiones fuera de la Iglesia del Nazareno, pero mi pastor me dijo que esperara por una oportunidad dentro de ella.

Engage: ¿Cuándo supiste del Proyecto Caleb, y cómo sabías que esto era lo que Dios quería que hicieras?

Del Angel: Estaba trabajando en una compañía en el área de sistemas de computación,  pero hacer misiones siempre era mi pasión.  Me sentía vacío cuando no pude participar en un viaje.  Sentí dentro de mi como un fuego que me consumía.  Me dije a mi mismo:  ¨No más, necesito hacer una decisión.¨  No pude retrasar mas el llamado que tenía para mi vida.

Engage:  ¿Cómo te preparaste para esta asignación?

Del Angel: Me ayudó muchísimo participar antes en nueve viajes misioneros. También estaba involucrado en varias posiciones en el distrito, estudiando en el seminario, entrenándome en la región - y mi estudio de ciencias en computación y la oración me ayudaron.  También recibí entrenamiento desde la región y estaba participando en el liderazgo de la iglesia.

Engage: ¿Cómo obtuviste el dinero para ir?

Del Angel: La Iglesia del Nazareno en Méjico y la región pagaron la mitad del costo del proyecto;  para mi esta es la clave.  La otra mitad fue financiada por la región hospedadora.  También contribuí con parte de mis ahorros.

Engage: ¿Cuál fue tu trabajo en España?

Del Angel:  Mi tarea fue abrir nuevas iglesias, como así también,  animar a la Iglesia en España a crecer.  En uno de los lugares que trabajé llamado Sabadell,  teníamos un grupo de 15 personas, incluyendo latinos y españoles.  Los viernes nos reuníamos con música y predicación.  Encontramos un lugar que alquilamos con nuestro dinero.  En otra vecindad, desarrollé algunos contactos con los cuales permanezco en comunicación compartiéndoles mi fe a través del correo electrónico.

Engage: ¿Qué grupo fue tu objetivo?

Del Angel: la gente de España fue mi principal objetivo, algunos eran latinos.  Los españoles tienen problemas con drogas, depresión o simplemente se sienten vacíos en su interior.  Así que con la Palabra de Dios,  además de tratar de ayudarles físicamente, les animaba a tener fe en Dios y ser fieles a El.

Engage: ¿Cuéntame de alguien a quien le compartiste a Cristo?

Del Angel:  En una ocasión un amigo llamado Jesús casi murió en mis brazos. El tenía esclerosis lateral amiotrófica (enfermedad de Lou Gehrig), así que apenas podía moverse.  Un día se enfermó con gripe, lo que hubiese sido fatal para él.  Se ahogaba con las flemas en su garganta.  Lo ingresaron en el hospital.  Allí en la cama, aceptó a Cristo como su Salvador.  Recuerdo  lo que me dijo el hermano de Jesús después que salí de la habitación:  ¨Es raro;  su rostro ha cambiado.  Pareciera que está mejor.¨ A lo que le respondí, ¨Jesús ha hecho la decisión más importante de su vida.  Ha aceptado a Jesucristo como su Salvador.¨ Después de dos meses, Jesús salió del hospital y ahora está bien.

Engage:  ¿Experimentaste el choque cultural?

Del Angel: Sí, al principio.  Las personas desconfían de los latinos-es difícil hacer amigos con un español.  A veces toma más de ocho meses.  Lo más importante es recordar es que Dios está contigo y que una región entera te está apoyando en oración.

Engage: ¿Cómo buscabas el aliento de Dios y la fortaleza para realizar lo que debías hacer?

Del Angel:
La Palabra de Dios y la oración eran la clave--especialmente las oraciones de toda la Región MAC y de todos.  También, hablar con los pastores--pastores con experiencia en el ambiente multicultural con inmigrantes- me ayudaron.  Gracias a Dios tuve el apoyo de varios pastores con iglesias similares en los Estados Unidos.

Engage: Ahora que estás en casa,  ¿cuáles son tus planes?

David del Angel:
Estoy disfrutando  de mi familia por un mes.  En setiembre iré en un viaje misionero para promover el trabajo del Projecto Caleb.  Comenzando en octubre, estaré como coordinador de Trabajo y Testimonio para el área del sur y central de Méjico.  Estaré ayudando en evangelismo y discipulado, como así también en finanzas y algo con los jóvenes.  Así que iré a vivir a la Ciudad de Méjico. 

Engage: ¿Estás esperando servir otra vez en algo así como fue el Proyecto Caleb?

David del Angel: Pienso que la iglesia en la región MAC ha demostrato que puede enviar sus propios misioneros a cualquier parte del mundo; no solo enviarlos pero también apoyándolos en oración y dandoles ánimo para continuar el trabajo.  Creo que con algo de esfuerzo,  podemos alquilar un espacio, comprar instrumentos musicales para la alabanza y abrir una iglesia ràpidamente - pero solo si todos trabajamos juntos y tenemos la misma visión.

Engage:  ¿Cuál es tu esperanza en el futuro de  que  sean enviados misioneros de tu país o región?

Del Angel: Desde ahora, nosotros,  el primer grupo que fue enviado,  estaremos trabajando para que la segunda generación sea enviada y tenga más éxito del que tuvimos nosotros.

Engage: ¿Cómo Dios te ha enseñado o cambiado a través de esta experiencia?

Del Angel: Creo que en latinoamérica el trabajo es mas fácil; podemos hacer mas de lo que estamos haciendo.  En Europa es difícil ganar un nuevo cristiano.  Debemos aprovechar esta gran oportunidad que tenemos en latinoamérica: de ganar tanta gente como sea posible para Cristo.  Ahora, No solo sueño acerca de las misiones,  pero vivo las misiones, como con las misiones, duermo con las misiones--¡Es increíble!