Por tres días ellos llamaron a las puertas, orando que alguien les invitara a entrar. En el transcurrir de las horas sus pies comenzaron a sentir el cansancio. El pequeño grupo de jóvenes buscó quedarse en un hogar al sur de la comunidad de México donde comenzarían una iglesia.
Así como cada puerta se abría también se cerraba en sus caras. Tenían poco dinero, no había negocios, ni estaciones de servicio o restaurantes donde podrían comprar comida. No tuvieron nada que comer por 72 horas mas que los frutos que ellos pudieron obtener de los árboles, y durmieron sobre el suelo a la intemperie.
Al cuarto día, una familia invitó a los jóvenes evangelistas a entrar. Ellos solo podían ofrecerle tortillas y sal, pero los jóvenes estaban agradecidos. Fue alli que comenzaron su primer estudio bíblico en la comunidad.
Es así es como el Proyecto Pablo nació, un movimiento espontáneo de plantación de iglesias a través de México.
Garabatos en una servilleta
En el 2006, el Rev. Manuel Molina, superintendente del distrito Sierra Sur en Chiapas, se reunió en una comida con Scott Armstrong, coordinador de Misión Mundial de la Región MAC.
Haciendo garabatos en una servilleta acerca de sus ideas, Molina estableció su visión para enviar jóvenes misioneros apasionados a plantar iglesias en áreas remotas de su distrito.
"El expresó, 'hay un campo misionero aquí. Necesito trabajadores para la cosecha,'" Le dijo Molina a Armstrong, "'Tenemos todas estas personas de nuestro distrito y otros distritos en México que quieren estar involucrados en misiones.'"
Aquel diciembre, su idea vino a ser realidad con nueve adolescentes y jóvenes de México y Guatemala que se reunieron por tres semanas de viaje para la plantación de iglesias y cuyo resultado fue 5 nuevas misiones.
El Proyecto Pablo involucra tres fases:
- Cinco días de entrenamiento de evangelismo, oración, creación de equipos y observación de la comunidad.
- Cinco días en los cuales los equipos de dos o tres son enviados a las comunidades sabiendo que llevan sobre sus espaldas la conducción de esfuerzos de evangelismo intensivo con ministerios compasivos, escuelas bíblicas, conversaciones puerta a puerta, clinicas médicas y otros.
- Continúan por 10 a 11 días con el seguimiento y discipulado con aquellos que hayan aceptado a Cristo.

Durante el verano, los misioneros voluntarios dan hasta tres semanas
al Projecto Pablo o aproximadamente dos semanas en el invierno
regresan al mismo lugar para continuar con el seguimiento de los nuevos
creyentes.
Después del Proyecto Pablo los misioneros regresaron a su casa. Molina tenía personas en lista para continuar discipulando a los nuevos creyentes enseñándoles como ser una iglesia. Dijo Armstrong que Molina cree que de cada grupo pequeño puede levantarse un nuevo pastor.
"Esto es lo que ha sucedido en casi todas las comunidades."
Plantando iglesias naturalmente
Desde el experimento del 2006, El Proyecto Pablo ha sido aplicado 8 veces en los 4 distritos en Méjico. Como fue planeado originalmente por Molina, los jóvenes que participaron en el proyecto inicial captaron la visión y llevaron el modelo a sus propios distritos.
Maddai González, de Xalapa, en el Distrito del Golfo de México, estuvo entre los que inauguraron el Proyecto Pablo. A los18 años esta experiencia encendió una llama en ella.
"Al plantar iglesias y estudiar sobre el libro de los Hechos, nos dimos cuenta que lo que sucedía ahora era como la historia que Pablo nos cuenta," escribió en un infome a la oficina regional de América Central y México.
En efecto, algunas de las experiencias de estos voluntarios fueron repitición de las historias en el libro de Los Hechos.
En una villa llamada Dolores, mientras iban en su camino a discipular a un nuevo creyente, dos misioneros del Proyecto Pablo encontraron a un hombre llamado Pedro. Se detuvieron a conversar con él y le explicaron como podía tener una relación personal con Jesucristo. Con lágrimas en su rostro, Pedro les dijo que la noche anterior había soñado que él los encontraría en este camino para recibir un mensaje importante. Habiendo aceptado a Cristo llegó al siguiente estudio bíblico con dos invitados y ofreció madera para edificar una iglesia.
También, en otra situación, a través del Proyecto Pablo, uno de los nuevos creyentes invitó a un amigo a aceptar a Cristo y comenzó a discipularlo. Asimismo, una de las nuevas iglesias plantadas en Diciembre 2007 continuó plantando 5 iglesias más en las comunidades vecinas.
"Fue realmente impactante para mi al ver en tan corto tiempo, el extraordinario trabajo y la fidelidad del Señor," dijo González.

El alcance a los niños no sólo los atrae a una relación con Cristo,
sino que el amor de Dios también se extiende a sus padres y familias.
Foto cortesía de Maddai González.
En agosto pasado organizó y guió otro Proyecto Pablo en el Distrito de Chihuahua en el norte de México con 4 voluntarios entre las edades de 18 y 25 años.
Jorge Marquez, recientemente graduado de la Universidad de Chihuahua, expresó que su momento favorito durante el Proyecto Pablo fue cuando, después de dirigir una presentación evangelística en el parque, su equipo visitó varios hogares. A medida que iba de casa en casa, Marquez se sentía cada vez más cansado
"Entonces un niño abrió la puerta y expresó : '¿Cuál fue el texto en la Biblia que usted dijo en el parque? Yo quería encontrarlo en mi Biblia.'"
Marquez había asumido que los chicos en el parque no estaban prestando atención a lo que su equipo estaba diciendo, "pero Dios me mostró que El es que que habla a los corazones de los niños."
Gonzalez está entregado al Proyecto Pablo porque propaga pasión a las misiones en las iglesias locales: por participar, algunos descubrir su llamado a las misiones, otros, comprender por primera vez lo que significa ser la iglesia y hacer discípulos.
"Lo que más me anima es imaginar cuando estemos en los cielos y veamos las personas que aceptaron a Jesús cuando yo estaba con ellos," dice González. "No sé si o cuando regresaremos a verles o si alguna vez me contactaré con ellos, pero estoy seguro que a la mayoría la veré allí en los cielos en la presencia del Señor."
-- Translated by Noemi Fernandez.